sábado, 12 de mayo de 2012

Locura

18 de Febrero de 2010


- ... si envías tan sólo un mensaje tienes premio seguro y para los cincuenta primeros, aseguramos un viaje de una semana con todos los gastos pagados a Paris y además la posibilidad de ganar sesenta mil euros...-
Marc pasaba las noches en vela viendo la televisión a causa de sus crecientes problemas para dormir. Sentado en el sofá cogió el móvil con celeridad y sus dedos, finos y rápidos, comenzaron a escribir caracteres a todo trapo. La familia dormía y, puesto que el concurso solo aceptaba un mensaje por celular, fue raudo a coger los móviles de sus dos hermanas así como los de sus padres. No le fue difícil con los de sus padres, que los dejaban siempre encendidos en el comedor para cualquier emergencia y respecto a los de sus hermanas... sus hermanas... Entró de puntillas en la habitación dónde dormían las gemelas y cuando se despertaron, puso como excusa estar buscando un cable para el ordenador. Entre sueños y algunos refunfuños, ellas se dieron la vuelta y prosiguieron durmiendo tras una última oleada de insultos. De vuelta al sofá, encendió los teléfonos de sus hermanas y se percató de que no sabía algo indispensable: el pin.
Había enviado tres sms sin recibir respuesta y estaba enfrascado en descifrar el número secreto de los dos móviles que tenía en las manos, cuando su teléfono sonó.
- ¡Mensaje!- gritó sin poder reprimirse. Las palabras decían así:
" ¡Enhorabuena, eres el ganador de una cubertería completa! ¡Si envías un sms con otro teléfono en el plazo de 2 minutos, obtendrás otro regalo seguro! sólo tienes que mandar la palabra clave..."
Con toda la velocidad de que fue capaz, cogió el teléfono de su padre y envió el mensaje. Al poco el móvil sonó y leyó:
"¡Enhorabuena, eres el ganador de un juego de maletas completo! ¡Sí envías un sms con otro teléfono en el plazo de 1 minuto, obtendrás otro regalo seguro! sólo tienes que mandar la palabra clave..."
Cogió el teléfono de su madre y mandó el mensaje con los datos requeridos. A los pocos segundos, sonó la melodía:
"¡Enhorabuena, eres el ganador de cinco abrigos de la marca...! ¡Sí envías un sms con otro teléfono en el plazo de 30 segundos, obtendrás el deseado viaje a París! sólo tienes que mandar la palabra clave..."
El corazón se le salía por la boca. Miró la pantalla del móvil de su hermana y de un salto se incorporó. Corrió a la habitación contando los segundos en voz alta.
- ¡Sil! ¡Sil! !dime tu pin! ¡Rápido, un viaje está en juego!-19,18,17,16- ¡Rápido!- zarandeó a Silvia del brazo.
Silvia y Sandra despertaron.
- ¿Que narices quieres?- 13,12,11
- ¡El pin! ¡Un viaje a Paris está en juego!-
- 3344- respondió Silvia. 9,8..
Tan rápido como pudo introduzco los números y dio gracias a Dios porque el móvil de su hermana fuera antiguo. Raudo tecleó la palabra y lo envió justo a tiempo. Sonó la melodía.
"¡¡Enhorabuena, eres el ganador de un viaje a París...! ¡Sí envías un sms con otro teléfono en el plazo de 20 segundos, obtendrás un nuevo regalo! sólo tienes que mandar la palabra clave..."
- ¡Sandra!-
- 3344-
- ¿El mismo?-
- Sí-
Introduzco el pin y de nuevo justo a tiempo envio el sms. Al poco el teléfono de Sandra sonó:
-¿Sí?- contesto Marc visiblemente nervioso.
- Buenas noches, llamo del concurso "un viaje para el mejor". ¿Con quien tengo el placer de hablar?-
- Marc-
- ¡Enhorabuena Marc! Estás a punto de ganar una cubertería, un juego de maletas, cinco abrigos, una semana en París... ¿Pero a que no sabes lo mejor?-
- Dime- dijo Marc con una sonrisa de oreja a oreja. Sandra y Silvia permanecían atentas a la cara de su hermano.
- Marc, en el último mensaje te prometimos un nuevo regalo ¿no es así?-
- Sí- respondió tragando saliva.
- Marc, ¡estás a punto de ganar todos esos regalos y además 60000 euros!-
- ¿60000?- preguntó sintiendo como el corazón escapaba por su boca. Sus hermanas se abrazaron como si estuvieran buscando una especie de fuerza mística capaz de llevar a Marc a conseguir tan ansiada cifra.
- Tan solo tienes que responder a una pregunta en los próximos diez segundos y todo será tuyo, ¿preparado?-
-...Sí- aunque no lo estaba.
- Venga ánimo que es muuuyyy fácil: ¿De que color llevo ahora el vestido?-
Marc se levantó de la cama y corrió al comedor tan rápido como le permitieron sus pies. Sus hermanas le siguieron tropezando la una con la otra al tratar de salir a la vez del cuarto.
- ¡Vamos Marc te quedan 5 segundos!-
Cuando llegaron al comedor, toda la alegría se tornó en incertidumbre. La presentadora tan sólo mostraba la cara en un, casi estremecedor, primer plano.
- ¡Di algo! ¡Recuerda que ha dicho "ahora"!- gritaron Silvia y Sandra al unísono.
- 3,2 - se regocijaba la presentadora.
- Azul- cerró los ojos Marc.
- ¿Qué?- contestó ella- No te he oído- por la televisión quedó claro que en plató tampoco se había escuchado nada, una interferencia había arruinado momentáneamente la respuesta.
- Venga, dime Marc-
- A...- le dio tiempo a responder.
Ante la mirada atónita de los tres hermanos, la presentadora se desplomó ante sus narices. De inmediato se precipitaron en escena varias personas dispuestas a socorrer a su compañera y la emisión se cortó de inmediato... El vestido era rojo.
A la hora, el programa contactó con Marc a través del móvil de Sandra, le pidieron sus datos personales y se citaron para formalizar todo el premio.
- ¿Como está ella?- preguntó Marc interesado sinceramente.
- ¿Ella? Te refieres a Susana, imagino... verás, ha sufrido un infarto y cuando llegamos al hospital ya era tarde-
- Vaya, cuanto lo siento- respondió avergonzándose un poco de su alegría en aquel momento.
- Pero tranquilo: tendrás tu merecido premio- hubo una pausa- Por cierto, Marc, por curiosidad ¿puedo hacerte una pregunta?-
- Dígame- respondió temeroso.
- ¿Que respondiste? se cruzó algo y no nos llegó tu respuesta-
Marc presa de una leve tristeza optó por ser sincero, pese a lo que podía pasar con respecto al premio.
- Azul - una interferencia hizo imposible que llegara la respuesta.
- ¿Cómo? se ha cortado-
- A...-
Pero un largo pitido intermitente dejó claro que la comunicación se había cortado definitivamente y Marc sintió un escalofrío recorriendo su columna. Al cabo de una media hora el teléfono volvió a sonar.
- ¿Marc?-
- Sí-
- Mira no se que pasa hoy, pero esto es de locos. A la persona con la que hablabas han tenido que llevársela de urgencias. Yo soy José.-
- ¿Se sabe como está?- preguntó Marc preocupado.
- Pues todavía no sabemos nada, salvo que es otro infarto. Disculpa un segundo- se escucharon voces de fondo- Tengo que dejarte pero como ya te habrán informado, no temas por tus premios.-
- Siento lo que ha pasado- dijo Marc sin reflejar ya ninguna alegría.
- No te preocupes, ¡ni que fuera culpa tuya!- se escuchó una voz de fondo apremiando- Oye, sólo una pregunta, por curiosidad ¿que color dijiste? Nos fue imposible entenderte-
- A...-hizo una pausa- Rojo- respondió al fin. Hubo una pausa al otro lado y los segundos que siguieron avanzaron muy despacio.
- Bien, muy bien- respondió José- Nos vemos pronto entonces y ¡enhorabuena!-
Marc colgó intercambiando una mirada con sus hermanas. Mañana casi con seguridad, todo se habrá olvidado y quedará el premio en el recuerdo así como en el presente, pero hoy en sus ojos ya no quedaba rastro de alegría...

¿Y los sueños, sueños son?

domingo 14 de febrero de 2010



- Primero camino, luego corro y luego...- silencio.
- ¿Luego qué?-
- Luego despierto... nunca llego ni tan solo a tocarla.-
- ¿La puerta?-
- Sí- David exhaló un suspiro mientras miraba al techo tumbado en la cama junto a su esposa - Nunca he logrado llegar ni siquiera a tocarla.-
- ¿Por qué quieres abrirla cariño? Hay puertas que es mejor mantener cerradas.- María acarició el pecho de su marido.
- Es que... una vez logré escuchar algo ¿sabes? -
- ¿El qué cariño? ¿Qué escuchaste?-
Una leve sonrisa asomó a los labios de David al recordar y se volvió para mirar a Maria, para así poder ver su reacción ante lo que iba a escuchar.
- ¿De verdad quieres saberlo?- ella asintió regalándole una de aquellas sonrisas capaces de apagar la vela de la tristeza de un soplo- Escuché... el tiempo -
- ¿Escuchaste un reloj? ¿El tictac de un reloj?-
- No, escuché EL TIEMPO-
- ¿El tiempo?-
- Sí-
- ¿Que sonido es ese?-
- No sé explicarlo - una lágrima rodaba por su mejilla al tiempo que una sonrisa se dibujaba en su cara- Pero era algo... algo que quiero descubrir de dónde proviene-
María, con un movimiento rápido, se tumbó sobre él y le besó en los labios. A continuación, palabras, besos y caricias llevaron a la máxima expresión física del amor. Más tarde, la luz se apagó.

"David caminó y corrió más que nunca al ver de nuevo la puerta. Era consciente de las veces que había tratado de alcanzarla y de sus incontables fracasos. El sonido ya típico penetró en su cabeza recordándole que sería imposible definirlo con palabras de su mundo. Era algo tan incomprensible... y tan alentador... Asió el pomo y empujó la puerta sintiendo como una descarga de emociones recorría su ser para luego salir de él y volver a su origen... y tras la puerta..."


Sus ojos se abrieron, despacio. Alargó el brazo buscando un interruptor que, como siempre, ya no estaba. Una pesadez predominaba en su cuerpo y no tardó mucho en darse cuenta de que tosía de forma ininterrumpida. Palpó al otro lado y el corazón se le encogió al comprobar que María no estaba... otra vez. Hacía ya, ¿semanas? ¿años? que cada día se repetía la misma secuencia.
-¿Está usted bien señor David?- La luz se encendió.
La enfermera irrumpió en la estancia con la misma pregunta de siempre. A la que él daría idéntica respuesta que la última vez.
- Sí, estoy bien, muchas gracias - dijo tomando el medicamento que la enfermera le traía y sorbiendo un corto trago de agua.
- ¿De nuevo el sueño?- preguntó ella secando su barbilla con una toalla.
- El mismo de siempre.- respondió él sin poder evitar echarse a llorar.
Ella le abrazó como tantas veces y esperó hasta que David se hubiera desahogado.
- ¿No logra volver al otro lado de la puerta, cerrarla y alejarse? - Inquirió ella con una sonrisa comprensiva.
Él puso sus manos entre las suyas.
- Ahora ni siquiera se dónde está... ni siquiera sé dónde está... María tenía razón-
- ¿Que decía su esposa?-
- Maria decía- miró al techo y sonrió al recordar lo que podía ser ayer o hacía años- que "hay puertas que es mejor mantener cerradas"-
Ella se dispuso a irse besando su frente pero él la atajó.
-¿Cómo llegué aquí?- preguntó aún sabiendo la respuesta, aún repitiendo la misma escena cada día, cada día, cada día...
- No lo sé- respondió ella - soy...-
- Nueva.- acabó él la frase - Buenas noches Natalia -
- Buenas noches David, dulces sueños -