miércoles, 29 de abril de 2009

El sueño


- "¡Has GANADO!"-
La neblina se va despejando en mi mente y poco a poco empiezo a asociar la voz y los sonidos que vienen de lejos.
- ¡A comer!-
La oscuridad vuelve a envolverlo todo, como cada día, y a penas soy consciente de que sólo era un sueño... el mismo sueño.
Me siento en la cama y alzo los brazos al cielo con una mueca en la cara a la que algún poco observador, habría llamado sonrisa. El mismo sueño. El mismo de siempre y, como siempre, solo soy capaz de recordar la última maldita frase: "Has ganado". Sigo sin saber que narices he ganado.
- ¡A comer!-
Sentado en la cama trato de hacer memoria. Tan solo logro que mi mente me revele una oscuridad que no me deja ver mas allá de la frase. "Has ganado". Indice y pulgar derechos se encuentran en la mitad de la frente cómo si así fuera mas fácil recordar. Pero como cada día, me resulta imposible.
- ¡A comer!-
- ¡Ya voy!- casi grito.
"Has ganado". Sí, recuerdo el tono de voz grave, profundo... de aquellos que parecen penetrar en tu alma cuando los escuchas. Algo es algo. Pero sigo sin saber...
La comida pasa sin novedad. Una tele encendida. Una charla distendida. Cubiertos que chocan con platos. Vasos que vaciamos. Vasos que llenamos...
Tras la comida sugiero una siesta. A lo que ella se apunta como casi cada tarde.
Me tumbo en la cama, nos abrazamos y el sueño me envuelve... Un último pensamiento: "Quizá
esta vez..."
Para cuando ella me despierta tardo en ser consciente de que estoy sudando. Para cuando me doy cuenta de que es la persona que mas quiero quien me abraza, hago lo único que puedo hacer dada la situación: llorar.
- ¿Que pasa cariño? ¿Que pasa?-
Su voz me llega de lejos. Parezco estar en el fondo de un pozo. Los temblores van pasando. "Has ganado". Una voz grave y profunda...
- ¿Cariño? ya pasó, ya pasó... ¿Una pesadilla? ¿Otra vez el mismo sueño?-
Una voz grave y profunda, una voz de mujer: "Has ganado" "¿Que he ganado?" recuerdo... recuerdo... lágrimas por mis mejillas...
- ¿Tesoro? estoy aquí contigo, estoy aquí...-
Una voz grave... cuando recordaba oscuridad, no era que no recordara: era ella, ELLA. "Has ganado" "¿Que he ganado?"... Un día no me dirá la frase. Ese día es inevitable, no solo para mi: para todos. Cada día el mismo sueño. ¿Por que yo?. Ahora que lo se, no quiero saberlo. "Has ganado" "¿Que he ganado?"... Hay cosas que son mejor no saberlas...
Abrazo a mi amor como nunca la he abrazado y nuestros corazones parecen fundirse en un solo latir. Los temblores van pasando. Una sonrisa aflora en mis labios.
- Ya se me pasa, ya se me pasa... Gracias mi vida- le digo poniendo mi barbilla sobre su hombro al abrazarla. Soy consciente de que todavía lloro. Jamás podré olvidarla: una peculiar y diferente Oscuridad , feminidad, la voz grave y profunda...
- "Has ganado"- afirma cada día
- "¿Que he ganado?"- Ahora recuerdo que pregunto también a diario. Y es entonces cuando ELLA responde:
- "Hoy también vivirás. Ya veremos mañana"

martes, 28 de abril de 2009

El columpio


En cuanto termino con la comida, pido permiso a mis padres y salgo corriendo por la puerta. Para cuando llego a mi destino, la carrera me deja exhausto. Con mi destino alcanzado, solo queda esperar a que venga, siempre viene, tarde o ¿quizá vengo yo pronto? da igual, siempre viene. Solo hay una cosa que podría hacer que no se parase allí a jugar y sería que el columpio estuviera ocupado.
Para hacer tiempo, observo a las hormigas trabajar. ¡Todas a una!, ¡no pierden el orden!, ¡cada una sabe lo que tiene que hacer y como hacerlo! ¡no se pelean! ¡no...jo!. Mi corazón se acelera, mis piernas comienzan a flaquear y mi respiración parece insuficiente para darme ese aire que tanto necesito cuando ella aparece. Aguardo y observo como se aproxima al columpio... como cada sábado desdé que la vi por primera vez en mi décimo cumpleaños: ¡hace casi un año ya de aquello!.
Mi amigo Juan, dice que me gusta: ¡No tiene ni idea!. Cuando traté de explicarle como es su sonrisa, se burló de mi, me empezó a chinchar... ¡Bah! es un crio, ¡solo tiene 9 años!. La verdad es que no se si me gusta o no, yo solo se que cuando la veo sonreír en el columpio, mi tripita se llena como de mariposas, mi corazón va mas deprisa, me siento bien... y sonretodo: No puedo dejar de sonreír.
Arriba, abajo, arriba, abajo... nunca me ha visto o... ¡eso creo! ¡que verguenza pasaría! No puedo ni imginarme si se lo contara a Juan y se enteraran los demás... Arriba, abajo, arriba, abajo... Que bien me siento, ¡buf!, que sonrisa mas bonita, el tiempo parece pararse y sin embargo también parece volar... arriba, abajo, arriba, abajo... no puedo dejar de sonreír... arriba, abajo, arriba, abajo, arriba... cada vez mas fuerte. Ahora saltará cuando esté arriba del todo y caerá de pie haciendo aquello que hacen las gimnastas... ¡oh! ¡se ha caido! ¡está llorando!.
Sin pensarlo demasiado, porque si lo hubiera pensado no lo habría hecho, corro con toda la velocidad que me dan mis piernecitas que algún día serán fuertes y grandes. LLego junto a ella:
- ¿Estás bien?
Ella levanta la cabeza y me mira con los ojos llenos de lágrimas. Me agacho y veo que tiene una pequeña rascada en la rodilla.
- ¿Te duele?
Pero ella no mira la rascada, me mira a mi, y ya no está llorando. Sus ojos están clavados en mi boca y una sonrisa enorme decora su cara con luces, estrellas... y de repente me doy cuenta de que la sonrisa sigue en mis labios, como cuando ella no me veía, como cuando, oculto, observaba su valanceo: arriba, abajo, arriba, abajo, como cuando ella... Un calor enorme me enciende la cara y sin pensar, de nuevo sin pensar, la ayudo a levantarse, ella se sienta en el columpio, yo la doy impulso... mi tripita se llena como de mariposas, mi corazón va mas deprisa, me siento bien... y sobretodo: No puedo dejar de sonreír.

domingo, 5 de abril de 2009

He robado el mes de Abril


Cuando conduces de vuelta a casa después de que todo cobre luz de nuevo, los colores cambian. El azul, el rojo, el amarillo... todos los colores adquieren un nuevo brillo. Mientras piso el embrague y pongo la quinta, me pregunto si "los tiros" de la frase: "todo depende del color del cristal con que se mira" irán por ahí. Con mi vista habituada ya a este nuevo mundo, busco con torpeza algo de música en la radio y suena Sabina:
- "¿Quien me ha robado el mes de abril?. ¿Como pudo sucederme a mi?.
¿Quien me ha robado el mes de abril? Lo guardaba en el cajón, donde guardo el
corazón."

Habré escuchado esa canción cientos de veces. Lo consideraba un buen tema, pero ahora:
ese punteo de guitarra, esa batería y la voz tan particular del gran Sabina, entran por mis oídos como si nunca la hubiera escuchado. Encuentro esa letra que cuenta una serie de historias tristes, muy buena. En definitiva, me doy cuenta de que percibo la canción como nunca lo hice antes y me encanta.
Saco un cigarrilo y al encenderlo sonrío. Advierto como hay cigarros que saben mucho mejor que otros.
Una sonrisa de la que me percato, hace rato que está dibujada en mis labios, me recuerda permanentemente el porque de todo este nuevo mundo... recuerdo sus ojos, su sonrisa, sus palabras... que hace unos pocos minutos veía, escuchaba... y que adornan mi universo con las mejores galas posibles. Miro la nueva luna mientras exhalo una larga calada y no puedo evitar preguntarme entre risas como ha podido Sabina darse cuenta, de que fui yo el que "le he robado el mes de abril al hombre del traje gris..." pero lo que Sabina no sabe, es que ese ladrón, me había robado previamente a mi el mes de Marzo. Hoy tengo Abril y el mundo sonríe. Aparcado el coche, apunto de apagar la radio, pienso en ella, miro a mi alrededor todo el nuevo mundo que me rodea y se que nunca mas volveré a preguntarme si la magia existe :
- Nada puede estar mas claro ¿eh Sabina?- afirmo en voz alta mientras guardo el frontal en la guantera.

jueves, 2 de abril de 2009

He observado y observo


He observado el mundo de los humanos durante milenios, he visto cosas que harían poner la piel de gallina al más valeroso de los mortales. Aún recuerdo como despreciasteis cada uno de mis regalos cuando solo era un niño y continuáis haciéndolo hoy:
- Papa!- dije con la ilusión aflorando por los poros de mi ser- tengo algo fantástico!.
- Que es?- me preguntó él, fumando la pipa que tantas veces humeaba en días como aquel.
Le alargué lo que con tanto mimo y cuidado había fabricado. Él, tras unos segundos de análisis, me sonrió devolviéndome mi gran tesoro:
- No funcionará- dijo tajante, volviéndose para contemplar como toda su creación se encaminaba hacia una destrucción segura.
Yo acaricié el, a mi juicio, gran hallazgo, preguntándome porque algo tan bello no iba a tener el resultado imaginado.
- Por que? Por que no sirve?- pregunté decepcionado y desolado ante una respuesta inesperada.
Mi padre se levantó de la silla desde donde siempre observaba con lágrimas en los ojos las evoluciones de una raza singular: la humana, y caminó en círculos, pensativo, lanzándome de vez en cuando alguna que otra mirada de soslayo.
- Yo ya no creo en ellos- dijo al fin.
- Pero yo sí!- grité frunciendo el ceño ante tan inesperada respuesta- déjame intentarlo, déjame dárselo...
El, tras una breve pausa durante la cual, siendo sincero, no supe que decir, acabó por acceder, eso sí, sin dejar de negar con la cabeza. Feliz, me aproximé al borde del abismo desde donde se contemplaba el universo y lancé mi regalo con todas las fuerzas hacia ese mundo tan singular. La onda expansiva del choque del mismo hizo brillar con luz propia todo cuanto podíamos observar.
- Acércate- me dijo mi padre, del cual emanaba esa sensación de pesadumbre que tan a menudo le sobrecogía.
Al asomarme al abismo y centrar mi atención, observé algo que me dejó perplejo: mi regalo, había sido recogido por todos, pero nadie lo estaba utilizando.
- Pero...Por que?- pregunté sin comprender absolutamente nada… Nadie usaba mi regalo, y este llevaba por nombre: amor.
- Fíjate hijo, ellos saben que lo tienen, creen usarlo. Sin embargo, no lo hacen, pero están convencidos de hacerlo.
Durante los años que siguieron, hasta hace poco, lancé diversos regalos que fui bautizando con nombres peculiares, estos eran: ilusión, amistad, tolerancia, respeto, comprensión... pero ninguno funcionó, todos tuvieron idéntico resultado: una aplicación escasa de cosas con infinitas posibilidades. Hoy, han pasado milenios desde aquel primer día. He esperado ansioso al principio, resignado al final, buscando una pequeña luz en tan inmensa oscuridad. Observé durante mucho tiempo complacido y con la ilusión emanando de mi, el hecho de que algunos utilizaban mis regalos... pero una y otra vez me percataba de que nadie los usaba como podría. Por que? Todo les iría mejor? Por que? Por que demonios no...?. Hace tiempo que ya no he fabricado nada. Hace mucho que ya no les observo tan a menudo, ya solo lo hago de tanto en cuando, pues me produce dolor hacerlo. La ilusión de las primeras veces se ha ido evaporando. Continúo aguardando que los seres humanos utilicen todo lo que les he dado... Mi hija, Esperanza se llama, me pidió hace milenios algo muy peculiar, me pidió "permanecer" una temporada en ese singular mundo. Hace mucho ya que no la veo y su estancia en el atípico planeta no parece aportar nada nuevo a esos extraños seres. Se hace querer... quizás la encuentren a faltar cuando ya no esté...Comienzo a echarla de menos... quizás la haga volver a mi lado y le pida que traiga consigo todos los regalos que durante generaciones hemos ido lanzando y que tan ingratamente han recogido... quizás lo haga... un día de estos

Oscuridad


Cuando la vi venir no pude más que sonreír en una mueca. La oscuridad avanzaba inexorable en toda su magnitud y ya era inutil correr pues no había a donde huír. Uno cree estar preparado, pero cuando te engulle te percatas de que nadie puede estar preparado para algo así. Miedo, soledad, decepción, angustia, abandono, tristeza... cuando me percato de que sigo con la mueca en la cara, ya he absorvido demasiadas sensaciones como para reaccionar. Así que me quedo ahí: estático. Solo dura unos segundos, pero para cuando pasan, se que ya es tarde. Miro a mi alrededor y no hay nada que ver: solo oscuridad. Hablo y no queda nadie para responder: la oscuridad los ha engullido.
La fiebre y el dolor de estómago pasan a ser algo con lo que aprendo a convivir. Lo peor es lo que hay: oscuridad. Lo peor es darte cuenta. Lo peor llega cuando no sabes que hacer. Lo peor llega cuando no tienes palabras, cuando no sabes a donde ir, cuando no... LA encuentras. ¿Donde está?. Me siento y lloro. Cansado, solo... trato de pensar, pero no puedo. Lo fácil sería abandonarme... estirarme y esperar a que la oscuridad termine lo que empezó. Mi cabeza comienza a funcionar muy despacio. Casi escucho los engranajes acomplandose y queriendo protagonismo. Una idea, una sola, acude a mi como agua al sediento. No sin gran esfuerzo, me incorporo y comienzo a andar... a ciegas. Erase una vez un hombre que lo tenía todo. Erase una vez un hombre al que la oscuridad pretendía arrebatarselo todo. Erase una vez un hombre al que una idea, una por la que valia la pena luchar, le hizo revivir. Ese hombre, yo, camino a ciegas aguardando mas ideas, a decir verdad, cada vez mas impaciente, el tiempo apremia. De vez en cuando levanto la voz, todavía no se si para sentirme acompañado o si con la esperanza, de que alguien conteste...