jueves, 2 de abril de 2009

He observado y observo


He observado el mundo de los humanos durante milenios, he visto cosas que harían poner la piel de gallina al más valeroso de los mortales. Aún recuerdo como despreciasteis cada uno de mis regalos cuando solo era un niño y continuáis haciéndolo hoy:
- Papa!- dije con la ilusión aflorando por los poros de mi ser- tengo algo fantástico!.
- Que es?- me preguntó él, fumando la pipa que tantas veces humeaba en días como aquel.
Le alargué lo que con tanto mimo y cuidado había fabricado. Él, tras unos segundos de análisis, me sonrió devolviéndome mi gran tesoro:
- No funcionará- dijo tajante, volviéndose para contemplar como toda su creación se encaminaba hacia una destrucción segura.
Yo acaricié el, a mi juicio, gran hallazgo, preguntándome porque algo tan bello no iba a tener el resultado imaginado.
- Por que? Por que no sirve?- pregunté decepcionado y desolado ante una respuesta inesperada.
Mi padre se levantó de la silla desde donde siempre observaba con lágrimas en los ojos las evoluciones de una raza singular: la humana, y caminó en círculos, pensativo, lanzándome de vez en cuando alguna que otra mirada de soslayo.
- Yo ya no creo en ellos- dijo al fin.
- Pero yo sí!- grité frunciendo el ceño ante tan inesperada respuesta- déjame intentarlo, déjame dárselo...
El, tras una breve pausa durante la cual, siendo sincero, no supe que decir, acabó por acceder, eso sí, sin dejar de negar con la cabeza. Feliz, me aproximé al borde del abismo desde donde se contemplaba el universo y lancé mi regalo con todas las fuerzas hacia ese mundo tan singular. La onda expansiva del choque del mismo hizo brillar con luz propia todo cuanto podíamos observar.
- Acércate- me dijo mi padre, del cual emanaba esa sensación de pesadumbre que tan a menudo le sobrecogía.
Al asomarme al abismo y centrar mi atención, observé algo que me dejó perplejo: mi regalo, había sido recogido por todos, pero nadie lo estaba utilizando.
- Pero...Por que?- pregunté sin comprender absolutamente nada… Nadie usaba mi regalo, y este llevaba por nombre: amor.
- Fíjate hijo, ellos saben que lo tienen, creen usarlo. Sin embargo, no lo hacen, pero están convencidos de hacerlo.
Durante los años que siguieron, hasta hace poco, lancé diversos regalos que fui bautizando con nombres peculiares, estos eran: ilusión, amistad, tolerancia, respeto, comprensión... pero ninguno funcionó, todos tuvieron idéntico resultado: una aplicación escasa de cosas con infinitas posibilidades. Hoy, han pasado milenios desde aquel primer día. He esperado ansioso al principio, resignado al final, buscando una pequeña luz en tan inmensa oscuridad. Observé durante mucho tiempo complacido y con la ilusión emanando de mi, el hecho de que algunos utilizaban mis regalos... pero una y otra vez me percataba de que nadie los usaba como podría. Por que? Todo les iría mejor? Por que? Por que demonios no...?. Hace tiempo que ya no he fabricado nada. Hace mucho que ya no les observo tan a menudo, ya solo lo hago de tanto en cuando, pues me produce dolor hacerlo. La ilusión de las primeras veces se ha ido evaporando. Continúo aguardando que los seres humanos utilicen todo lo que les he dado... Mi hija, Esperanza se llama, me pidió hace milenios algo muy peculiar, me pidió "permanecer" una temporada en ese singular mundo. Hace mucho ya que no la veo y su estancia en el atípico planeta no parece aportar nada nuevo a esos extraños seres. Se hace querer... quizás la encuentren a faltar cuando ya no esté...Comienzo a echarla de menos... quizás la haga volver a mi lado y le pida que traiga consigo todos los regalos que durante generaciones hemos ido lanzando y que tan ingratamente han recogido... quizás lo haga... un día de estos

No hay comentarios: